lunes, 19 de enero de 2026

VICENTE VIUDES EN LAS CLARAS (Unos juegos florales sin voz íntima)

 


En la sala alta de la Fundacion Cajamurcia (Las Claras), puede verse hasta el próximo día veinticinco de este mes una exposicion dedicada al pintor cartagenero Vicente Viudes, un artista del que tuve conocimiento por primera vez allá por los lejanos ochenta cuando me lo citó Ramón Alonso Luzzy utilizando la palabra "maestro".
Por tanto, los amantes del arte lo conocíamos, sabíamos de él, de su existencia, sobre todo a traves de este tipo de refencias y de algun que otro cuadro, pero no habíamos tenido referencias pictóricas suficientes para poder juzgar esa "maestria" hasta la muestra que le realizó el MUBAM en 2017 coincidiendo con el primer centenario de su nacimiento y, ahora, ésta de Cajamurcia comisariada por nuestro querido amigo Darío Vigueras.
La actual exposicion, creemos que basada -sobre todo- en fondos provenientes de colecciones privadas, aunque es totalmente oportuna y necesaria -el arte de nuestros artistas regionales debería ser expuesto de una forma recurrente con el objetivo de no ser olvidado y, de paso, poder ser valorado por las nuevas generaciones que no tuvieron esa oportunidad-, es totalmente oportuna, decíamos, aunque también pensamos que adolece de falta de informacion, sobre todo, en cuanto a sus fechas, algo que ayuda bastante a poder conocer y contextualizar el recorrido biográfico/pictórico del autor.
Pero, entrando en materia, a nuestro juicio esta pintura sobresale únicamente por su "personalidad", por su estilo, algo que es importante en el mundo del arte, pero no suficiente, ya que el estilo, de lo único que nos habla es de una forma externa de hacer. Claro, se puede tener mucho estilo, es decir, se puede ser muy constante en esa materialidad estética, pero jamás una adscripcion tan vehemente a las simples formas puede justificar una obra, por muy decorativa o famosa que nos parezca. Estas pinturas, tan luminosas, tan entretenidas como exóticas, tan clasificables en los estilos de moda de su época, carecen de profundidad, de sabiduria vital, de voz íntima, de trasfondo temporal..., sólo son unos entretenidos y hasta divertidos juegos florales.

Juan Ballester









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